Cultura

Víctor Hugo Marin: el pintor ecuatoriano que transforma lienzos más allá de los límites

Con tan solo 24 años el artista guayaquileño ya tiene su estudio creativo en Toronto con una propuesta interdisciplinaria fascinante.

sábado, 1 marzo 2025 - 18:27
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Cuando conocí a Víctor Hugo era alumno del Balandra en Guayaquil y los murales que pintaba para las olimpiadas eran verdaderas obras de arte. Siempre lo veía solo, pero era el amigo de todos, un alma vieja que sabía lo que quería y lo plasmaba gracias al arte.

“Cuando pienso en mis inicios, me gusta recordar a mi papá. Era músico y me introdujo al mundo del arte a través del rock. Solía dibujar inspirado en las portadas de los vinilos que tenía en su estudio de grabación. Siempre me consideré un músico frustrado, pero me llevé muy bien con el lápiz y el papel”, acota el hombre que vivió su infancia entre la música de su padre y el apoyo realista e incondicional de su madre que siempre le dijo:

"Tu deficiencia visual es una realidad, no una limitación”
$!Las puertas rojas pueden ser símbolos de seguridad o de libertad, y esta dualidad, relacionada al miedo de enfrentarse a lo desconocido, fue lo que quiso explorar Victor Hugo.

De Guayaquil a Toronto

Víctor Hugo tuvo una meta clara desde pequeño: “Junto a mi madre, luchamos para que pudiera salir adelante y encontrar un lugar en este mundo donde pudiera ejercer mi profesión con seguridad, y ese lugar es Toronto”.

Hoy en día el dibujante y pintor es también adepto de los 'performance, Happenings', pero también de la escultura y de la poesía:

“Recuerdo una ocasión en la que presenté un performance en el que caminaba sobre una plataforma cubierta de hojas muertas mientras recitaba un poema que había escrito sobre una amistad rota. Llevaba pintura en los zapatos, de modo que, con cada paso, iba dejando una huella sobre el soporte. Al finalizar el poema, retiré las hojas, revelando el negativo de su forma pintado sobre la superficie. Todo esto era una metáfora poética: así como el viento se lleva las hojas, las personas llegan y también se van. Lo más hermoso de todo es que apenas quedó documentación de aquel momento; solo quienes estuvieron allí pudieron ser testigos de la obra (...) Con la escultura, he logrado trasladar mis ideas a otras dimensiones, lo que ha sido una experiencia liberadora. La escritura y la tipografía me han permitido establecer un vínculo literario con mis dibujos”.

Después de establecerse en Toronto donde tiene su estudio creativo en casa, Víctor Hugo presentó su primera exposición individual “Puerta Roja” en Ecuador en Samborondón.

“Ese título hace referencia a mi constante uso de puertas rojas en mis dibujos, las cuales representan aquellas cosas que tememos. Las puertas pueden ser símbolos de seguridad o de libertad, y esta dualidad, relacionada al miedo de enfrentarse a lo desconocido, fue algo que quise explorar en mi arte durante ese tiempo”.

En los distintos cuadros de esta exposición el artista pluridisciplinario evoca tanto la soledad conmovedora de Liza Minnelli en Cabaret como la música futurista de Magdalena Bay. “Todas estas influencias comparten una esencia de juventud, dolor, soledad y autoconocimiento”, asevera Victor Hugo que desarrolla la historia de sus personajes imaginarios antes de pintarlos. “Mr Spring, Daisy Cherry y el Mistico Sabanero han vivido en mis cuadernos y dibujos por mucho tiempo. Son una especie de alter egos y fragmentos de mí”.

El joven artista ha creado una obra honesta y conmovedora y como escribe su curador René Ponce: “El mundo que lo rodea es la vida del viejo aventurero. Un mundo lleno de desafíos y exploración que gira tan rápido que a veces lo aturde, pero del que siempre aprende”.

En cuanto a Victor Hugo, sigue andando por el mundo con su mochila llena de cuadernos. El niño prodigio de 24 años tiene una deficiencia visual del 80 por ciento, pero el vínculo profundo que ha creado entre su corazón, sus manos y el pincel le abrió un mundo mágico que asemeja a 'La Rueda Mágica' que interpreta Fito Páez, un ciclo continuo de experiencias y emociones que giran y se repiten, como la vida misma.

$!Víctor Hugo Marín pintando una de sus obras.
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