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Cultura

Historias de porqué los foráneos se quedan en la ciudad cosmopolita de Guayaquil

Tres de cada 10 habitantes de Guayaquil nacieron en otra ciudad o país, según el Censo de 2022. Esa es una muestra de cómo la ciudad acoge a los visitantes, quienes hasta deciden quedarse.

jueves, 25 julio 2024 - 18:34
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Más de medio millón de personas, que viven en Guayaquil, no nacieron en la ciudad, según el último Censo de Población y Vivienda 2022.

“También uno puede tener dos amores perfectamente”, afirma María Teresa Seminario, al referirse que en su casa se mantienen las tradiciones francesas, ya que su papá, Eduardo Seminario, era nacido en ese país, y las de su ciudad, Guayaquil. Es así que en su casa hay una fusión entre las dos culturas.

Ella promueve las costumbres parisinas como la de colocar zapatos alrededor del árbol de navidad, rezar en francés, comer queso antes de los postres, entre otras cosas. Mientras que a sus nietos les gusta el encebollado y el caldo de bola. “Yo crecí festejando el 14 de julio que es la fiesta de Francia porque mi papá era cónsul en Guayaquil”, cuenta. Ahora con sus nietos también celebra en ese mes las fiestas de Fundación de la ciudad. “Mis hermanos y yo fuimos criados en ese paralelismo entre Guayaquil y París, en nuestra casa había toda esa mezcla de herencias culturales”.

Esta es una muestra de cómo Guayaquil, con el paso del tiempo, ha ido acogiendo a personas nacidas en diferentes partes del mundo. Por ello, los expertos consultados coinciden en afirmar que la ciudad es cosmopolita, que está familiarizada, según la RAE, con las culturas y costumbres de diversos países y se muestra abierta a ellas.

Para una muestra, un botón: los equipos del Astillero, Barcelona y Emelec, tienen orígenes en las colonias catalanas e italianas que arribaron a la Perla del Pacífico. En la ciudad también encontraron refugio las personas que huyeron de los enfrentamientos bélicos, principalmente de las guerras mundiales. Según el último Censo, el 26 por ciento de personas que viven en el Puerto Principal nació en otro cantón, provincia o país. Es decir, más de medio millón de habitantes no es guayaco desde la cuna.

“Guayaquil, en nuestro país, fue la ciudad más cosmopolita desde la época de la colonia, siendo uno de los puertos más importantes y el único puerto abrigado del Océano Pacífico que tenía la América Hispana. Aquí llegaba gente de todas partes, incluso hasta los piratas dejaron su huella en este lugar”, indica el historiador Melvin Hoyos. Y añade: “todo extranjero que llegó aquí al poco tiempo se enamoró de esta tierra, de su gente, de sus tradiciones y la hizo propia. Se quedó a vivir aquí, formó su familia, por eso es que se hizo más fácil una ciudad cosmopolita que otros puertos”.

“Guayaquil es un crisol de identidades”, indica el antropólogo Hugo Calle, presidente del Consejo Internacional de Museos, capítulo Ecuador. “Es un territorio en el cual vamos a encontrar culturas diversas locales y extranjeras, las cuales han ido construyendo socialmente a una ciudad”.

Guayaquil: tierra de frutos

Otra de las razones de la llegada de visitantes a la cuenca del río Guayas está en su biodiversidad. “En la era prehispánica es muy probable, porque no se ha investigado exhaustivamente, que haya migrado gente de muchos lugares atraídos por la riqueza natural que tenía este entorno geográfico”, señala Hoyos. Luego eso fue visible, en la era republicana, con el boom cacaotero.

Al ser puerto, Guayaquil estaba más conectada con el resto del mundo que con Quito, por ejemplo. De ese vínculo con el exterior surge el ceviche. “Es fruto de la fusión cultural con los peruanos, que es de muy vieja data, desde tiempos coloniales, porque a Lima se llegaba en dos días en barco y a Quito eran 12 días de viaje”, enfatiza Melvin Hoyos.

Esta armonía entre culturas provenientes de diferentes partes del mundo está encontrando algunas disonancias. Una de ellas es el crecimiento de la ciudad en urbanizaciones cerradas, en donde se está limitando ese compartir diario. Otro factor es el celular y el internet, que, a criterio de Melvin Hoyos, está afectando a la identidad guayaca. Pero en esos momentos de crisis, como los grandes incendios, los ataques piratas, la fiebre amarilla, el fin del boom cacaotero o la pandemia, es donde sale a flote la resiliencia guayaca.

“Guayaquil tiene que prepararse para seguir acogiendo culturas diversas y a la par tiene que fortalecer las culturas locales que permitan las memorias históricas para comprender lo que fuimos en el pasado, lo que somos en el presente y hacia dónde vamos”, enfatiza Hugo Calle. Un buen mecanismo para redescubrir los orígenes de cada habitante de la Perla del Pacífico es investigar sobre el origen de sus apellidos.

Lo que decía el expresidente de la República, Carlos Julio Arosemena Monroy, describe con precisión al que vive en Guayaquil. “Ser guayaquileño no es ostentar el documento de la partida de nacimiento, sino tener una actitud ante la vida y una resolución ante la muerte”.

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