Una de las soluciones más controvertidas es el uso de armas nucleares para destruir el asteroide. La idea sería dividirlo en fragmentos tan pequeños que, al ingresar a la atmósfera, se desintegren sin causar daño.
40 de los 49 satélites que SpaceX, la compañía aeroespacial del magnate Elon Musk, había lanzado al espacio el 3 de febrero, fueron interceptados por una tormenta geomagnética.