La Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria (ARCSA) clausuró una planta de tratamiento de agua potable, que proveía del líquido a la parroquia Puerto Bolívar, en Machala, provincia de El Oro, puesto que se identificó la presencia excesiva de arsénico.
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Todo empezó el 27 de diciembre del año pasado, cuando el Ministerio del Ambiente (MAATE), la ARCSA y la Agencia de Regulación y Control del Agua (ARCA) ejecutaron una intervención a la Planta de Tratamiento de Agua Potable González Rubio.
Las autoridades evidenciaron que la planta no se encontraba operativa, por lo que 12.000 habitantes de la parroquia estaban afectados por la falta de agua.
Ante ello, la ARCA inició acciones de control a la Empresa Pública Aguas Machala para que presente un plan de contingencia que garantice el suministro de agua potable a los ciudadanos. Además, el MAATE presentó una denuncia ante la Fiscalía por el presunto delito de paralización de un servicio público.
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Sin embargo, durante la inspección, se tomaron muestras de calidad de agua potable en la red de distribución y tanques de la planta de tratamiento.
Los resultados dejaron preocupadas a las autoridades, ya que excedían los límites máximos permisibles de arsénico. El 10 de enero de 2025, la ARCA volvió a tomar muestras para dar continuidad al proceso de control, dicen las autoridades.
Por ello, la ARCSA clausuró la planta. Además, dispuso el monitoreo permanente y pidió a la Empresa Pública Aguas Machala que implemente un plan de acción obligatorio, basado en corregir las irregularidades.
Asimismo, se informó que el Ministerio de Ambiente, en coordinación con la Gobernación de El Oro, está gestionando la dotación del líquido a través de tanqueros y el despliegue de brigadas médicas.
Por su parte, la Empresa Pública Aguas Machala ha dicho en sus redes sociales que sus equipos están garantizando el suministro de agua con tanqueros y que tomaron muestras fisicoquímicas y microbiológicas en distintos puntos de la parroquia.
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La ARCSA recomienda evitar consumir agua que provenga de la planta de tratamiento clausurada, sobre todo porque en muchas ocasiones es almacenada en cisternas.
También recuerda que el arsénico en el agua potable puede ocasionar serios problemas de salud, desde enfermedades gastrointestinales hasta daños crónicos en órganos vitales.