Lo que para muchos es solo un residuo de la mañana, para la ciencia podría ser una clave en la prevención del Alzheimer. La bioquímica Alejandra Arancibia, investigadora de la Universidad Católica de Valparaíso, está explorando el potencial del residuo del café como un tratamiento preventivo y activo contra esta enfermedad neurodegenerativa.
El estudio, que ha captado la atención de la comunidad científica, busca aprovechar los compuestos presentes en los residuos del café para desarrollar un ingrediente activo que podría integrarse en la industria alimentaria y farmacéutica. "El proyecto consiste en tomar este subproducto de la industria cafetera, procesarlo a nivel biotecnológico, obtener un extracto y este extracto incorporarlo en distintos ensayos a nivel experimental para detectar sus posibles capacidades contra el Alzheimer", explicó Arancibia.
El periodista de ciencia y tecnología Daniel Silva destacó la relevancia de la investigación, indicando que "un desecho del café podría convertirse en una especie de tratamiento preventivo y activo para las personas que tienen Alzheimer".
Con el envejecimiento de la población y el aumento de los casos de demencia en el mundo, investigaciones como esta ofrecen una luz de esperanza. "Los beneficios a largo plazo de esta investigación son poder obtener un ingrediente activo y ofrecerlo a la industria alimentaria y farmacéutica", agregó Arancibia.
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Si los resultados siguen siendo positivos, el futuro podría tener un giro inesperado: el café no solo despertaría la mente por las mañanas, sino que también podría ayudar a conservar los recuerdos a lo largo de la vida.