La tarde del 9 de enero de 2024, mientras Ecuador vivía uno de sus días más violentos, un transportista de 27 años decidió abrir las puertas de su bus a más de 200 personas y las llevó una por una a su hogar.
Mientras un grupo de terroristas secuestraba al personal de TC Televisión, distintos actos violentos se registraban en el país.
Eran cerca de las 14 horas y el joven transportista Daniel Medina estaba cumpliendo con su ruta de la línea 90. Empezó a escuchar gritos y disparos, ver gente corriendo pidiendo auxilio.
Había carros en contravía, asaltos, los negocios y los buses cerraban sus puertas. Aterrorizados, los ciudadanos solo querían llegar a casa rápido y como sea.
Daniel Medina trabaja hace seis años como chofer profesional y su casa actual es la Cooperativa José Joaquín de Olmedo. Mientras estaba cumpliendo con su ruta, decidió abrir las puertas de su bus a todas las personas que lo necesitaban.
“Fueron más de 200 personas que llevé desde el Garzocentro hasta las Acacias”, cuenta Daniel que recibió llamadas de su jefe: “Dany regresa, no andes en las calles, todos tus compañeros se retiraron y están a salvo”.
Su esposa también lo llamaba y lo suplicaba: “Amor, regresa...”. Pero Daniel se encomendó a Dios y siguió su ruta. “A las cuatro de la tarde guardé mi celular y me concentré en el camino y los pasajeros.
Cada vez que un pasajero se ponía nervioso le pedía que rezara. "Fueron más de tres horas, había mucho tráfico y no podía hacer nada más que hablar con los pasajeros y tranquilizarlos, todos veían las redes sociales y el caos aumentaba...”.
Daniel nació en Ambato pero siempre vivió en Guayaquil. Su papá también era chofer y le inculcó la honradez y el gusto por el trabajo bien hecho.
“Desde los 4 años yo acompañaba a mi papi y veía como él amaba su profesión”, dice. El 9 de enero honró sus enseñanzas. “Ese día no vi personas de la tercera edad, mujeres embarazadas o niños en el bus, vi gente de mi familia”, sentencia Daniel que considera su trabajo como “dar un servicio con mucho amor”.
“Donde dispongan voy a ayudar siempre. No me interesa ser famoso sino solidario. Él único que puede sanar el Ecuador es Dios y estoy con él”.