En las entrañas de la Amazonía ecuatoriana, un grupo de pequeños agricultores tejió una red de esperanza y progreso. A través de la producción sostenible de café y cacao, ellos convirtieron al Ecuador en un ejemplo global de cómo se puede equilibrar el desarrollo económico con la protección ambiental.
Un caso que refleja ese compromiso es “PROAmazonía”. Este programa liderado por el Ministerio del Ambiente con apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) trabaja en la implementación del Plan de Acción REDD+. ¿De qué se trata? Es un enfoque para mitigar el cambio climático y frenar la deforestación, degradación de los bosques, promover la conservación y el manejo forestal sostenible.
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Este programa lleva en ejecución desde el 2016 y desde ese entonces se han capacitado a más de 223 pequeños productores de APECAP (Asociación agroartesanal de productores ecológicos de Palanda y Chinchipe) y ACRIM (Asociación de Productores Orgánicos Cuencas del Río Mayo) de la región amazónica del sur del Ecuador, en temas de producción y cultivos sostenibles.
Ellos son los protagonistas del nuevo hito alcanzado en el mercado cafetero: Ecuador ya cuenta con su primer café libre de deforestación.
¿Cómo lo hicieron? Los productores se comprometieron a implementar prácticas de producción sostenible, monitorear la conservación de los bosques y sus fincas están georreferenciadas y monitoreadas. Este esfuerzo no solo permite proteger los ecosistemas, sino que los beneficia económicamente con un precio preferencial: reciben $4 por libra, superando el promedio de $3,50 en comparación con el café orgánico.
El mercado objetivo para este café es Italia a través de una alianza estratégica con la empresa cafetera Lavazza. “Se han concretado dos contratos de compra-venta entre Lavazza y la Federación de Asociaciones de Productores Ecológicos del Ecuador, que representa a APECAP y ACRIM. En 2022 se exportó un contenedor de café convencional, y en 2023 se exportó un contenedor de café arábigo orgánico, sostenible y con monitoreo de deforestación”, detallan desde el PNUD.
Este café libre de deforestación demuestra que es posible desarrollar economías y mejorar la calidad de vida de comunidades rurales sin comprometer los recursos naturales. Al adoptar este enfoque, Ecuador se posiciona en los mercados internacionales como un proveedor amigable con el ambiente y demuestra que una taza de café puede tener también el aroma del cambio.