Gracias a su gran demanda en el mercado internacional, la pitahaya es uno de los productos con mayor crecimiento en el Ecuador. Las hectáreas sembradas pasaron de alrededor de 1.500 hectáreas en el 2021 a 8.146 hectáreas en la actualidad.
Las principales zonas de cultivos están en la Amazonía, para ser más precisos en el cantón Palora, en la provincia de Morona Santiago; y en la Costa, en Santa Elena.
La pitahaya ha generado una oportunidad económica para más de 2.200 productores, algunos de los cuales reconvirtieron sus cultivos y otros iniciaron las plantaciones desde cero. Pero, los beneficios también tienen una dimensión nacional.
De acuerdo con datos del Banco Central del Ecuador, en el 2023, las exportaciones de la fruta representaron 171,1 millones de dólares. Todo un récord para un producto no tradicional. En el 2024, se estima que las divisas llegaron a los 200 millones.
No es raro este crecimiento si se considera que la pitahaya ecuatoriana llega a mercados claves, tales como Estados Unidos, Perú, China, España, Canadá y Hong Kong, que se caracterizan por recibir productos de calidad y por pagar un buen precio.
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Por todas estas características, el cultivo de la fruta ha despertado el interés de la cooperación internacional. Por ejemplo, BanEcuador y NEXT Ecuador, proyecto financiado por la Unión Europea, lograron una alianza estratégica para impulsar la producción sostenible de la pitahaya amarilla con miras a la exportación de este producto.
A través del crédito "Siembra Futuro", los productores pueden acceder a financiamiento de hasta 100.000 dólares con una tasa preferencial del 14 por ciento y asistencia técnica especializada.
Con esta línea de crédito se busca mejorar la productividad, facilitar certificaciones de sostenibilidad y conectar a los agricultores con mercados internacionales, fortaleciendo así la competitividad del sector.
Como parte del compromiso ambiental, cada hectárea financiada requiere la conservación o restauración de una hectárea de bosque, garantizando un equilibrio entre producción y sostenibilidad.
Además, el financiamiento incluye periodos de gracia y condiciones accesibles, eliminando la necesidad de seguro agrícola y permitiendo pagos flexibles.