La NASA ha divulgado las primeras imágenes de prueba obtenidas por el Telescopio Espacial Nancy Grace Roman, que muestran cientos de estrellas captadas durante la fase inicial de ajuste de sus instrumentos.
El observatorio fue lanzado el 25 de diciembre de 2025 y se encuentra en las proximidades del punto de Lagrange L2, a unos 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Esta región también es utilizada por el Telescopio Espacial James Webb debido a las condiciones favorables para las observaciones astronómicas.
En las imágenes de prueba aparecen estrellas rodeadas por anillos de luz verdosos. El efecto está relacionado con la forma en que la luz interactúa con los componentes ópticos del instrumento y forma parte de las características que los ingenieros deben evaluar durante la puesta en servicio del telescopio.
La cámara principal del Roman, conocida como Wide Field Instrument (WFI), cuenta con 18 detectores de luz infrarroja y una resolución de 300 megapíxeles.
Antes de comenzar las operaciones científicas, los equipos de la NASA deben completar las pruebas y calibraciones necesarias para garantizar el funcionamiento adecuado de sus instrumentos.
Un campo de visión más amplio
El Roman está diseñado para obtener imágenes con una nitidez comparable a la del Hubble, pero con un campo de visión mucho mayor.
Según la NASA, podrá observar una región del cielo hasta 100 veces más amplia que la cubierta por la cámara infrarroja del Hubble en una sola imagen.
Esta capacidad permitirá realizar grandes estudios del universo y recopilar enormes cantidades de datos. Entre sus principales objetivos científicos se encuentran el estudio de la energía oscura, la expansión del universo y la formación y evolución de las galaxias.



El observatorio también contribuirá a la investigación de exoplanetas. Sus instrumentos podrán ayudar a detectar nuevos mundos y estudiar sistemas planetarios que se encuentran más allá del Sistema Solar.
La búsqueda de exoplanetas
Uno de los instrumentos del Roman será un coronógrafo diseñado para bloquear la luz de una estrella y facilitar la observación directa de objetos que orbitan a su alrededor. Esta tecnología permitirá poner a prueba nuevas técnicas para estudiar exoplanetas.
La misión principal del telescopio está prevista para cinco años, con una posible extensión si las condiciones del observatorio y las reservas disponibles lo permiten.
Antes de iniciar plenamente su programa científico, la NASA continuará con la calibración de los instrumentos y las pruebas de funcionamiento.
Una vez completada esta etapa, el Roman comenzará a producir observaciones destinadas a estudiar algunos de los principales problemas de la astronomía moderna.













