Viviremos más y ¿mejor? | Vistazo

Viviremos más y ¿mejor?

Vida moderna

Viviremos más y ¿mejor?

El número de personas mayores de 60 años se duplicará para 2050. La gente vivirá más. Se estima que la población mundial sobre esa franja de edad llegará a los 2000 millones, lo que representa un aumento de 900 millones con respecto a la cifra registrada en 2015.  
 
Sobre este tema, Margaret Chan, directora general de la Organización Mundial de la Salud, OMS, sostiene que el simple hecho de que la gente viva más no es suficiente, “Tenemos que velar no solo porque las personas vivan más, sino también porque lo hagan con buena salud, plenitud y dignidad. Lograr esto será positivo tanto para las personas de edad como para el conjunto de la sociedad”. Quizás el punto más llamativo sobre este incremento lo ilustra África, continente que aumentará su esperanza de vida de 50 años, como es actualmente, a 70 en el año 2050, según proyecciones de una publicación de la revista The Economist.
 
 
Los tres puntos que menciona Chanson claves: buena salud, plenitud y dignidad. Factores sin los cuales una vida larga no puede ser considerada necesariamente una bendición. Según un estudio conducido por John Beard, director del Departamento de Envejecimiento y Ciclo de Vida de la OMS, las personas de edad que viven más tiempo y con mejor salud son aquellas que pertenecen a los segmentos más favorecidos de la sociedad y lanza una predicción: “Las personas de entornos desfavorecidos y de países pobres y aquellas con menos oportunidades y recursos también tendrán probablemente peor salud y mayores necesidades”.
 
Los expertos vaticinan una serie de avances y beneficios para la humanidad en el campo de la medicina: sofisticados sistemas de detección de las enfermedades más temidas, como el cáncer, que las harán más manejables gracias a un abordaje temprano, tratamientos personalizados, por lo tanto más eficaces para vencer patologías, y una disminución en el costo de los fármacos. Sin embargo, uno de los campos en los que el panorama no se ve muy alentador es el de la salud mental. 
 
Cuando se enferma la mente
 
Más de un 20 por ciento de los adultos mayores de 60 años presentan algún tipo de trastorno mental o neurológico y el 6,6 por ciento de las discapacidades en este grupo de edad corresponden a trastornos del sistema nervioso o neurológico. La demencia y la depresión son los más comunes en este segmento etario. La demencia se caracteriza por un deterioro en la capacidad de recordar, de razonar y por presentar comportamientos que afectan la vida cotidiana de quienes lo padecen y de sus allegados.
 
Según datos de la OMS, en el mundo actualmente existen 47,5 millones de personas con demencia y se estima que llegarán a ser 135,5 millones en 2050. La proyección también considera que la mayoría de estos pacientes vivirán en países de ingresos bajos y medianos.
 
El drama de las enfermedades mentales es que afectan no solo al paciente sino a todo su entorno familiar ya que requieren una estrategia de apoyo que involucra el aspecto afectivo, social, económico y laboral de quienes deben tomar cartas en el cuidado de este paciente.
 
Este será uno de los mayores desafíos que enfrentarán los sistemas de salud y bienestar social en las próximas décadas, cómo lograr un manejo adecuado de la persona con demencia senil sin que se perjudique o se destruya la vida laboral de sus familiares. Una de las alternativas sería la creación de centros de atención para estos pacientes y la capacitación en larga escala de profesionales especializados en trastornos mentales propios de los adultos mayores.
 
Por su parte, la depresión se considera que será la enfermedad protagonista no solo en 2050 sino en todo el siglo XXI. No solo afecta a los adultos mayores sino a personas de todas las edades, incluidos niños y adolescentes.
 
Poco comprendida y mal entendida, a veces, como un simple cuadro de tristeza, este complejo trastorno puede llegar a incapacitar totalmente a quien la padece de vivir una vida normal y en algún porcentaje, es causa de suicidios. Si se considera que según el Atlas de la Salud de 2014, para casi la mitad de la población del mundo existe un psiquiatra para atender 100.000 personas, como promedio, uno de los objetivos de los sistemas de salud sería trabajar para incrementar este número de especialistas y de profesionales en el manejo de salud mental. 
 
Otro factor importante sería tratar de romper con el estigma que acompaña este tipo de trastornos y lograr que los pacientesy sus familiares busquen ayuda libre y abiertamente cuando lo requieran. Esta medida traería beneficios incalculables a los millones de seres humanos que sufren su trastorno en silencio o tras las paredes de su hogar. Otros dos temas que se cree que agudizarán los problemas de salud son la globalización, con la velocidad de transmisión de enfermedades contagiosas y el sobrepeso y obesidad, que en algunos países se volverá un asunto grave para los sistemas de salud pública por las patologías colaterales que conlleva, principalmente la diabetes.
 
Marcarán la diferencia
 
Uno de los aspectos positivos que tendrá lugar con el paso de las próximas décadas es la disminución de la mortalidad infantil, especialmente en los países con menos recursos económicos. Diferentes iniciativas se empiezan a gestar para lograrlo, algunas han sido recogidas en el documento Reimagining Global Health creado con el apoyo de diferentes instituciones, entre ellas la Fundación Gates.
 
Una de las principales causas de muertes de recién nacidos son las infecciones. Partos y primeros días de vida en condiciones de poca salubridad aumentan el riesgo de infecciones severas. El uso de una sustancia antibacterial, aplicada en el muñón del cordón umbilical ni bien nace el niño, (en el hogar o centro de salud), reduce considerablemente la posibilidad de ingreso y proliferación de gérmenes en el recién nacido. El impacto que puede tener esta medida se cuantifica en más de un millón de vidas salvadas de la muerte por septicemia en los próximos 15 años. 
 
Otra área en la que avanza la investigación es en la creación de medicamentos para contrarrestar los efectos de las diarreas en niños pequeños, trabajando en la rehidratación y en la pronta restauración de la función intestinal de modo que los cuadros no lleguen a ser mortales. Igualmente los estudios se centran en descubrir la forma de detener las hemorragias posparto que significan la pérdida de millones de vidas en todo el mundo.
 
Para mejorar la nutrición infantil en zonas de bajos ingresos, se emplearán tecnologías orientadas a enriquecer el valor nutricional de los alimentos con procesos biotecnológicos aplicados a la agricultura para suplir las deficiencias nutricionales específicas que se detecten en determinadas poblaciones. Muchos esfuerzos se centran en el mejoramiento del poder preventivo de ciertas vacunas como la de la tuberculosis, en el desarrollo de equipos de diagnóstico rápido de enfermedades como la malaria y para aquellos pacientes que requieren consumir varias pastillas durante el día (para patologías relacionadas entre sí como las cardiovasculares), la producción de píldoras únicas que incluyan a todos los fármacos requeridos por un paciente para facilitar su consumo disciplinado, o lo que los médicos llaman, el nivel de adherencia al tratamiento.
 
Los centros de investigación académicos y las empresas farmacéuticas apuntan a diversas patologías específicas y se espera que de ellas salgan muchas buenas noticias para compartir en las siguientes décadas, sin embargo, es difícil hacer predicciones con fechas exactas en el calendario, ya que en el campo de la medicina la salida o no al mercado de un nuevo fármaco o tratamiento está determinado por los estudios clínicos y los resultados de cada una de sus fases.