Salud: ¿Robustos y anémicos? | Vistazo

Salud: ¿Robustos y anémicos?

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Salud: ¿Robustos y anémicos?

Pilar Ortiz de Pérez Jueves, 15 de Junio de 2017 - 11:45

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Anemia, hígado graso y colesterol elevado. Meses atrás, cuando se realizaron exámenes de sengres en la oficina, estos 3 elemenos eran muy frecuentes en los resultados. 

¿Anemia? En los corredores se escuchaban comentarios incrédulos sobre la confiabilidad de los exámenes, considerando la “robustez” a la vista de los colaboradores.

Los 3 elementos hablan mucho de una realidad cada vez más común: personas que comen mucho y que presentan deficiencias nutricionales. Lo sostiene la nutricionista Silvia Alejandro, quien explica que el excesivo consumo de grasas saturadas impide la absorción correcta de hierro, por ejemplo.

Resulta que no sólo se trata de incluir en la dieta diaria alimentos que tengan los nutrientes necesarios sino que es igual de importante conocer las mejores fuentes para obtenerlos y las maneras adecuadas de combinarlos en la mesa para optimizar su aprovechamiento. 

Falta de hierro
El tipo de anemia más frecuente es la que se caracteriza por la falta de hierro. Según estudios de la Organización Mundial de la Salud, la carencia de hierro o ferropenia, es el trastorno nutricional más común en todo el planeta, tanto en países en desarrollo como en países industrializados. Afecta al 30 por ciento de la población mundial, sobre todo a niños y mujeres. 

El hierro cumple funciones muy importantes en el organismo, una de ellas es ayudar a que los glóbulos rojos transporten oxígeno a todas las células, incluidas las que forman el sistema nervioso.

“Por lo tanto el hierro está muy ligado al desarrollo celular y por consiguiente, con el aprendizaje, la capacidad cognitiva, la concentración y la memoria”, señala la especialista. Agrega que el hierro trabaja en conjunto con las vitaminas del complejo B para favorecer una mejor utilización de los carbohidratos, por lo cual está relacionado con la resistencia física. Por otra parte, el hierro también ayuda al funcionamiento del sistema inmunitario, lo que significa que en niveles adecuados aumenta las defensas y la resistencia a enfermedades. 

La deficiencia de hierro en las primeras etapas de la vida puede dejar secuelas para siempre. La calidad de vida de un niño no está determinada desde el momento en que es concebido, dice la nutricionista, sino mucho antes.

“La madre debe preparar su organismo con todas las reservas de nutrientes para el momento del embarazo. Además, si la madre tiene una alimentación adecuada durante este período, con el suficiente consumo de hierro, el niño nace con una reserva de este mineral que dura seis meses después de su nacimiento. “Si a esto se añade la lactancia materna, la ideal en los primeros meses de vida, el niño contará con un excelente aporte de hierro”.

La nutricionista explica que si bien la leche materna tiene poca cantidad de hierro, esa poca cantidad se aprovecha al máximo ya que contiene una enzima llamada lactoferrina dedicada a facilitar la absorción del hierro por parte del bebé.

A partir de los seis meses de edad la leche materna ya no es suficiente y la alimentación se diversifica. Se va introduciendo poco a poco, grupos de alimentos. Se empieza con las frutas, luego los vegetales y después los cereales. Estos últimos llevan el aporte de carbohidratos necesarios para apoyar esta fase en que el niño incrementa drásticamente su movilidad y su crecimiento es más rápido.
 
Además, los cereales proveen fibra tan necesaria para desarrollar un proceso digestivo correcto y pueden ser fuente de nutrientes que son adicionados para ayudar a completar los requerimientos diarios de vitaminas y minerales, incluido el hierro. 
 
Otros grupos
Otros segmentos poblacionales que deben revisar periódicamente sus niveles de hierro son las mujeres con menstruaciones muy abundantes y los adultos mayores que por diversos motivos (hasta por ausencia de piezas dentales) no ingieren una dieta adecuada.  
 
Sin embargo, hay que resaltar que por falta de tiempo, hay una tendencia generalizada a saltar comidas, especialmente el desayuno y almuerzo y hacer una tercera descomunalmente abundante, lo que propicia desbalances nutricionales.  
 
Combinaciones correctas
Otro tema que destaca es la importancia de combinar correctamente los alimentos en una comida. Por ejemplo.: “El hierro no se absorbe cuando está en contacto con el calcio.  
 
Explique que el hierro no trabaja solo, necesita del apoyo de otros nutrientes para ser absorbido adecuadamente, como son las proteínas y la vitamina C. Por eso, una manera ideal de potenciar el contenido de hierro de esas espinacas para maximizar su absorción sería añadirles un aderezo que contenga algún cítrico (vitamina C) y un pedazo de carne (proteínas). 
 
Esto no significa que deba prescindirse de las cremas, pueden prepararse con vegetales que contengan poco hierro, como el zapallo, que perfectamente pueden ser combinados con lácteos sin que pierda su valor nutricional. 
 
Si hay déficit
Lo ideal es detectar la anemia en etapas tempranas, en esta fase el tratamiento es más sencillo, eficiente y exitoso. La nutricionista Alejandro sugiere regirse por los resultados de exámenes de sangre para conocer cómo está el hierro en la sangre, ya que otros síntomas característicos como la palidez y el cansancio, pueden ser muy subjetivos. 

Si el déficit ya es más importante hay que recorrer el camino paso a paso, señala la especialista. “No se pueden dar dosis enormes de hierro porque el organismo no está preparado. 

El tratamiento puede durar algunos meses. En una anemia no muy severa se puede manejar con alimentación adecuada, pero si es muy grave hay que acudir a fármacos, pero todo dirigido por un especialista, ya que el exceso de hierro puede traer efectos secundarios”. Para evitar llegar a este punto, lo recomendable es una alimentación adecuada, que no sólo se enfoque en satisfacer el paladar sino en cumplir la misión de los alimentos: lograr que todos los nutrientes que contienen sean absorbidos por el organismo que los consume.