Alcoholismo en zonas rurales: endémico y olvidado | Vistazo

Alcoholismo en zonas rurales: endémico y olvidado

Vida moderna

Alcoholismo en zonas rurales: endémico y olvidado

Pilar Ortiz de Pérez Lunes, 29 de Mayo de 2017 - 11:55
En Atahualpa se ha venido analizando desde hace varios años la salud cardiovascular de los habitantes de esta población de Santa Elena, a través del proyecto del mismo nombre. Una de las nuevas aristas de investigación de este programa patrocinado por la Universidad de Especialidades Espíritu Santo, es el efecto del alcoholismo en algunos aspectos del funcionamiento neurológico. 
 
El doctor Oscar del Brutto Perrone, líder del Proyecto Atahualpa señala que la investigación se basó en hombres mayores de 40 años, de Atahualpa, excluyendo a las mujeres porque no consumen alcohol. “Tuvimos que crear un cuestionario especial para hacer el estudio ya que el cuestionario empleado en Estados Unidos (llamado AUDIT) no se puede aplicar acá porque el consumo en nuestras poblaciones sobrepasa con mucho lo que en ese país se considera alcoholismo. 
 
Los resultados mostraron una ingesta promedio de 350 gramos de alcohol por semana, cuando Estados Unidos el promedio no llega ni a 30”.  El hábito de consumo de alcohol de estos habitantes es lo que en inglés se conoce como binge drinking pattern, que podría traducirse como “beber hasta embriagarse”. Además de otro patrón de consumo que es drinking after drinking, o beber después de beber, porque es parte de la costumbre eliminar los síntomas de la resaca, bebiendo más. 
 
“El momento de consumo ocurre cuando han terminado sus jornadas de trabajo, que cumplen disciplinadamente y con alta eficiencia: la calidad de los muebles que se producen en Atahualpa tiene prestigio nacional”.  
 
​De acuerdo a lo que quedó registrado en la investigación, el consumo de bebidas alcohólicas empieza en la tarde de los viernes y dura hasta el día sábado. Entonces viene un período en el que descansan, duermen y el sábado en la noche vuelven a reunirse para continuar.  
 
El promedio de consumo por persona es una jaba de botellas de 600 ml de cerveza más media botella de aguardiente por semana. Todos estos datos se obtuvieron del estudio “Consumo crónico de alcohol en una comunidad rural del Ecuador: prevalencia, patrones de consumo y consecuencias (Proyecto Atahualpa). 
 

Otro estudio publicado recientemente se enfoca en una complicación del alcoholismo crónico conocida como degeneración cerebelosa. El cerebelo es la parte del encéfalo encargada de controlar el equilibrio y en los estudios realizados en Estados Unidos se ha registrado un alto nivel de degeneración cerebelosa en los alcohólicos,  en cambio el porcentaje de individuos con alto consumo de alcohol que presenta esta condición en el estudio de Atahualpa es bajo. ¿Por qué? 

“A pesar de que estructuralmente el cerebelo sí presenta daños, según pudimos comprobar en las tomografías realizadas, no hay signos clínicos, es decir, no presentan el tambaleo y la falta de equilibrio característicos de las personas que padecen alcoholismo crónico. Lo que planteamos en el estudio es que la diferencia no está en la cantidad de alcohol sino en que los pobladores de Atahualpa tienen un alto consumo de pescado en su dieta. Incluso durante las horas dedicadas a consumir bebidas alcohólicas, comen pequeños bocados de pescado asado. Además de su aporte de omega 3, cuyos beneficios ya se conocen, el pescado es rico en proteínas y en una vitamina lla- mada tiamina, que previene el desarrollo de las manifestaciones clínicas relacionadas con la degeneración cerebelosa”, señala el doctor Del Brutto, refiriéndose a este estudio publicado en Journal of the Neurological Sciences. 
 
En tercer lugar encontramos un estudio acerca de la forma en que el alcoholismo afecta el desarrollo cognitivo, que fue publicado en la revista The Cerebellum.  
 
“En este estudio demostramos que más que la cantidad de bebidas alcohólicas que se ingiera, lo que daña el desempeño cognitivo de un individuo está determinado por los años que lleva bebiendo. Este hallazgo abona al tema de que quienes empiezan a tomar muy jóvenes, si siguen haciéndolo, a la larga se van a deteriorar más. No es cuestión de cantidad sino de tiempo ingiriendo alcohol".