Tintori | Vistazo

Tintori

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Tintori

Viernes, 24 de Marzo de 2017 - 10:42
La no admisión de Lilian Tintori marca al Ecuador como una república de papel donde la Constitución está pintada en la pared, y las libertades públicas son adornos utilizados a placer. Mientras Franco Parisi, excandidato presidencial chileno, visitaba el Ecuador era entrevistado por el monopolio mediático del Estado candidato descalificando el plan de gobierno de Guillermo Lasso. Visitaba el país para hacer campaña electoral y apoyar al candidato del gobierno, lo cual en una república democrática no tiene nada de malo si los mismos medios le permiten a Lilian Tintori hacer campaña por Lasso. 
 
Pero ni siquiera a eso venía Tintori, pues en los medios del Estado de propaganda no tienen cabida quienes opinan contra el socialismo del siglo XXI. Y no se le permitió ingresar al país en un acto de barbarie camuflado por inconstitucionales disposiciones de migración promulgadas hace un mes. 
 
Este es el cascarón de un huevo cuya yema es la agonía del neocomunismo travestido de socialismo del siglo XXI, que hoy enfrenta la guerra del fin del mundo en las urnas electorales de América Latina. Pero no hay crimen perfecto, los hay casi perfectos como el que engendró el comandante supremo Fidel Castro tras el colapso del comunismo y que la orgía neoliberal subestimó.
 
Las dictaduras plebiscitarias del socialismo del siglo XXI que sustituyeron al desprestigiado molde soviético de las dictaduras disfrazadas de repúblicas democráticas populares donde la soberanía popular es suplantada por asambleas de partido único. El acierto del icónico comandante fue poner carne fresca de presidencialismo, de mayoría popular absoluta, en el esqueleto del comunismo soviético que guardaba en el armario. Pero esta inseminación artificial siempre necesita nueva semilla, y no esa que se licúa en indecentes reelecciones indefinidas que reniegan la voluntad popular para encerrarse en la concha del autoritarismo y la corrupción.
 
Ese es el paisaje político latinoamericano con un desvencijado proyecto ideológico carcomido por el abuso y el paso del tiempo. De ahí esta guerrilla de activistas y expertos que visitan países que no conocen siquiera para extender certificados de defunción o de buena conducta, cuando es al propio pueblo a quien duele en su misma carne el drama de sus crisis económicas, morales y políticas. 
 
Sin embargo, lo valioso de estos testimonios que aterrizan desde el exterior es la configuración del referente del socialismo del siglo XXI, Venezuela. De allí que el excandidato chileno echa a rodar la bola intragable de que el socialismo ecuatoriano se parece al uruguayo o al chileno.
 
Mientras la esposa del más célebre preso político del planeta nos advierte que vamos rodando hacia donde hubo una elección presidencial fraudulenta porque se posesionó un vivo cuando se había elegido un muerto, porque se ganó la asamblea pero las otras funciones del estado le sacan la lengua. El objetivo es entonces ganar la elección y lograr gobernabilidad.