Inmunoterapia: lo nuevo contra el cáncer | Vistazo

Inmunoterapia: lo nuevo contra el cáncer

Salud

Inmunoterapia: lo nuevo contra el cáncer

Ocurre una vez más.  El cáncer toca de nuevo a uno de los compañeros de la oficina. El pronóstico no es bueno según le ha dicho el especialista, “pero nunca se sabe”. Lo hemos comprobado. Tenemos casos de quienes lo vencieron pero también el recuerdo de los otros, de los que no lo lograron. Por lo que se sabe hasta ahora se trata  de  una  enfermedad  multifactorial,  es  decir,  se  tienen  que  combinar  varios  elementos  para  que esas  células  anormales  se  agrupen y empiecen a crecer de manera descontrolada. 
 
Aquí  empieza  la  lucha encarnizada.  Una  vez  descubierto el  enemigo,  se  unirán  el  paciente,  su familia y los médicos para luchar contra  el  tumor.  Muchas  veces  las batallas  causan  grandes  estragos  en  el  equipo  porque  por  atacar  al intruso  también  resulta herido  el  organismo  del  paciente.  Son  los  efectos  adversos  que  conllevan  la  quimioterapia y la radioterapia, herramientas  clave  con  las  que  se  ha  contado  desde  hace  décadas  para  combatir el cáncer. Otro  tipo  de  terapias  llamadas  target o blanco han logrado aumentar la sobrevida de los pacientes tratando  directamente  el  tumor  maligno, sin lastimar células “buenas”.  
 
 
Sin  embargo,  parecería  que  la  gran revolución en el tratamiento del cáncer está llegando bajo el nombre de inmunoterapia. Como su nombre lo indica es un tipo de tratamiento que está relacionado con el sistema inmune. La idea es ayudarlo a combatir de manera más eficaz a las células malignas. 
 
¿En qué consiste?
 
La  inmunoterapia  no  ataca  directamente  al  tumor  sino  que  actúa  ayudando  al  sistema  inmunológico  a  no  dejarse  engañar  por  las  trampas  que  ha  logrado  crear  el  cáncer  para desarrollarse  en  un  organismo sin  ser  detectado. “Estas nuevas terapias empoderan  al  sistema  inmunológico  para  que sea él mismo el que destruya el tumor”,  señala  Alfredo  Caparrós,  director  de  Temas  Médicos  de  Oncología en  Latinoamérica  de Merck  Sharp  &  Dohme (MSD) durante su exposición en  el  Seminario  Latinoamericano  de  Periodismo en Ciencia Salud realizado en Boston, organizado por el Instituto de las Américas y MSD. 
 
Para entender cómo funciona esta nueva  terapia  es  necesario  recordar  que  los  antígenos  son  sustancias  que  le  permiten  al  sistema  inmunológico  saber  si  una  sustancia  es  inofensiva  o  peligrosa  para el organismo. Si la reconoce como propia  (inofensiva)  no  pasa  nada,  le  permite avanzar,  pero  si  la  identifica  como  ajena  (peligrosa)  genera  una  respuesta  para  detenerla. Lo interesante es que los antígenos informan  tanto  sobre  amenazas  externas como bacterias, virus que entran al organismo, como de amenazas internas: una célula normal que se transforma en maligna. 
 
Si  todo  fuera  así  de  simple,  el  cáncer  sería  fácilmente  vencido  porque  al  detectar  que  una  célula  se  ha  convertido  en  maligna  el  sistema  inmune  se  encargaría  de  destruirla  a  través  de  los  linfocitos  T,  que son los soldados encargados de luchar en  batalla  contra  el  cáncer.  El  problema  es que las células malignas han aprendido algunas  formas  de  evitar  el  ataque  de  los  linfocitos  T.  A  continuación  explicaremos  una  de  ellas,  la  que  emplea  un  medicamento  llamado  pembrolizumab,  que  ya  está  salvando  vidas  alrededor  del  mundo  en  pacientes  con  melanoma  avanzado,  cáncer  de  pulmón  metastásico  en  células  no  pequeñas  y  que  se  empieza  a  emplear  con éxito en otros tipos de cáncer. 
 
El truco 
 
Para  evitar  el  ataque  del  sistema  inmune, las  células  malignas  desarrollan  un  mecanismo  que  les  permite  unir  una  proteína  llamada  PDL1  (programmed  cell  death  ligand- 1)   a los receptores de PD1 (programmed cell death -1) que se encuentran  en  la  superficie  de  los linfocitos  T  del  sistema  inmune,  específicamente  en  uno  de  los  llamados  checkpoints o puntos de control inhibitorios, y neutralizarlos. Así se suprime la posibilidad de que éstos puedan 
reaccionar  y  destruir  las  células cancerosas. 
 
La solución
 
Un  grupo  de  científicos  decidió  tratar  de  bloquear  esta  unión entre  el  PD1  del  linfocito  T  con  el  “ligando”  PDL1  de  la  célula tumoral  a  través  de  un  medicamento  (pembrolizumab),  que  le  restaure  la  capacidad  del  linfocito T de generar su respuesta inmune  antitumoral,  es  decir,  de destruir la célula maligna. 
 
 
Seleccionar pacientes
 
El  PDL1  también  permite  otro  concepto clave que es la biomarcación.  Los  biomarcadores  son  sustancias  que  actúan  como  indicadores  de  estados  biológicos  normales  o  patológicos.  En  el área  de  oncología  actualmente  están  relacionados  con  el pronóstico  de  cáncer  o  con  la  posibilidad de predecir cómo será la respuesta de un paciente a una nueva terapia. Para  este  último  caso  el  proceso es el siguiente: Se toma una  muestra  del  tumor y se la envía  al  patólogo,  quien  la  estudia bajo el microscopio y con técnicas  especiales  de  tinción puede  saber  si  una  célula  expresa o no PDL1 y si es positivo, qué tan alta es su expresión. 
 
“¿Por  qué  es  importante  conocer  el  nivel  de  expresión  del  PDL1?  “Porque  la  eficacia  de  los  nuevos  tratamientos  anti  PD1  está  en  directa  relación  con  la  expresión  del  PDL1  que se  ve  en  la  muestra.  En  las  tablas  de  porcentajes  de  pacientes  que responden  a  las  terapias  se  puede  ver  que  aquellos que  mostraron  una  expresión del  50  por  ciento  o  más,  tuvieron  una  tasa  de  respuesta  efectiva  de  entre  el  43  al  45 por  ciento.  Mientras  aquellos  que tuvieron una expresión de PDL1 menor de uno por ciento, lograron una tasa de respuesta de alrededor del 10 por ciento.  Cuanto  mayor  es  la  expresión  del  PDL1,  mayor  es  la  reducción  del  volumen  tumoral  o  la  tasa  de  respuesta  a  estas  nuevas terapias anti PDL1”, señala el doctor Caparrós. 
 
Vida real
 
Quizás  hasta  ahora,  el  expresidente  estadounidense  Jimmy Carter  es  el  paciente  más  célebre  que  ha  sido  tratado  con  inmunoterapia  empleando  pembrolizumab.  Lo  recibió  –junto con  radioterapia  y  quimioterapia–  al  ser  diagnosticado  con melanoma  con  metástasis  en hígado  y  cerebro.  Luego  de  un  periodo  de  tres  meses  de  tratamiento,  Carter  informaba  al  público  que  al  someterse  a  los  exámenes  respectivos  sus  médicos no encontraban presencia de cáncer en su organismo, pero advirtiéndole que debían seguir monitoreándolo periódicamente para detectar cualquier nueva formación.
 
El  Memorial  Sloan  Kettering,  MSK,  es uno de los centros para el cáncer más prestigiosos del mundo. La institución comparte la historia de Joanne Sabol, una paciente diagnosticada  con  cáncer  de  pulmón  en  fase IV en el año 2005. Su médico tratante le  dijo  que  ya  no  valía  la  pena  luchar.  Ella  buscó  una  segunda  opinión  en  el  MSK,  empezó  el  tratamiento  recomendado  de  radioterapia  y  quimioterapia.  Entró  en  remisión  al  poco  tiempo.  En  2013  el  cáncer  regresó.  Fue  diagnosticada  con  cáncer  de  seno y un examen de resonancia magnética mostró  que  el  cáncer  de  pulmón  también  había vuelto y se había esparcido por el abdomen. Los médicos del MSK consideraron que  la  cirugía  no  era  una  buena  opción  y  le  sugirieron  probar  con  pembrolizumab,  explicándole  que  era  una  nueva  forma  de  tratamiento con inmunoterapia que podría lograr  que  su  propio  sistema  inmune  atacara el tumor. Ella aceptó y en dos años, el tumor se redujo en un 80 por ciento. 
 
 
Recientemente, se le detectó presencia de cáncer en sus ganglios linfáticos, los cuales han empezado a ser tratados con radiación. Su oncólogo, Matthew Hellmann explica  que en algunos casos puede haber algo de resistencia a la inmunoterapia en algunos puntos que pueden ser tratados con radiación o cirugía, mientras la inmunoterapia continúa trabajando en el resto del cuerpo. “Nuestra esperanza y expectativa es que su respuesta continua al pembrolizumab persista. Lo hemos visto en otros pacientes antes y podemos anticipar que ella seguirá estando bien”, concluye.