¿Quién presiona más al fiscal Baca? | Vistazo

¿Quién presiona más al fiscal Baca?

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

¿Quién presiona más al fiscal Baca?

Viernes, 04 de Agosto de 2017 - 12:14
Más que de los resultados que arrojen las investigaciones en el caso Odebrecht, el éxito del Fiscal Carlos Baca Mancheno dependerá de cómo sortee las suspicacias que despierta cada uno de los pasos que da. Las dudas sobre su independencia le rondarán todo el tiempo que dure su gestión. Es el precio por haber llegado a la instancia más delicada del Poder Judicial, luego de asesorar al expresidente Rafael Correa. 
 
Su talento profesional no está en tela de duda. Es más, quienes lo conocen saben de su capacidad como hombre de leyes y que esa formación le vuelve impermeable a las jugarretas del poder.
 
Baca no es un fiscal cualquiera, aunque el solo hecho de investigar al vicepresidente Jorge Glas, lo convierte en un funcionario vulnerable.
 
Pasan los días y la sociedad ecuatoriana sigue a la espera de que la trama de corrupción más grande que ha visto el país, después de los desfalcos bancarios de nales de los 90, arroje resultados contundentes. 
 
Es verdad, el tiempo de la Justicia corre más lento que el de los políticos. Por eso, la manera en la que Alianza PAIS archivó de un tajo el trámite para enjuiciar políticamente al Segundo Mandatario avivó la hipótesis de que el Estado, en su conjunto, protege a Glas.
 
Lo del CAL fue un error histórico del oficialismo, pues debilita de forma innecesaria la defensa del Vicepresidente frente a una opinión pública que no puede perder la objetividad. 
 
Y Baca, en cierta manera, acusa ese desacierto del correísmo. La prensa, en los últimos días, ha dado a conocer detalles del expediente sobre la vinculación del tío de Glas, Ricardo Rivera, en el caso Odebrecht. Los chats entre el incómodo pariente y los ejecutivos de esa empresa, ahora delatores, van más allá de unas siglas coincidentes. 
 
Por eso, políticos opositores creen que asimilada ya la caída del contralor Carlos Pólit, por las acciones de Baca, hay demasiada lentitud en el resto de investigaciones. Por ejemplo, en la misma instrucción alrededor de Rivera, que lleva la fiscal Diana Salazar, a pesar de que Glas ha sido llamado a declarar para el 9 de agosto. Las presiones de la oposición se sienten también sobre la investigación del fiscal Wilson Toainga, así como todo el expediente alrededor de Caminosca. 
 
El presidente Lenín Moreno optó por la salida institucional: no decir nada sobre el caso y esperar a que las autoridades de la justicia hagan su trabajo. ¿Hasta qué punto, el silencio de Moreno es, en sí mismo, una presión más sobre Carlos Baca? Es casi una verdad de perogrullo afirmar que de todas estas investigaciones depende la estabilidad política del Gobierno. 
 
Correa y Baca viven ahora nuevas facetas. El retiro temporal del uno y las enormes responsabilidades del otro obligarían a que entre ellos no exista ningún canal de comunicación que dañe la independencia institucional de la Fiscalía, pues su máxima autoridad debe tener bastante con aquella presión que ejerce la justicia internacional porque se descubra quiénes son todos los poderosos que alimentaron por años este carrusel de corrupción que marcó a América Latina.