Legitimación | Vistazo

Legitimación

Opinión, Alfredo Pinoargote

Alfredo Pinoargote

Legitimación

Viernes, 05 de Mayo de 2017 - 10:15
La intervención de Jaime Nebot en televisión fue una legitimación política al resultado electoral que proclamó presidente electo a Lenín Moreno. El argumento central de esa legitimación, el deficiente control electoral de CREO y la falta de pruebas del fraude que acusó, simplemente expuso la impresión predominante en la ciudadanía de que no hubo pruebas. 
 
Pero políticamente no logró convencer sobre lo que presentó como principal propósito, demostrar que no tiene convergencias con la candidatura de Lenín Moreno, pues le dio un espaldarazo legitimador.  
 
Ni tampoco desvirtuó que el proceso electoral en su totalidad es un fraude a las reglas democráticas, porque hay un Estado candidato que usa recursos constitucionalmente vedados. El meollo es que el Estado se candidatiza no solo para presidente sino también para alcalde y prefecto. 
 
Hay también otros desenvolvimientos que tienen que ver con cómo cada actor mueve sus piezas en el tablero del ajedrez político. Jaime Nebot logró una bancada de asambleístas que el PSC no alcanzaba desde 2002, y que aparentemente era más importante que Cynthia Viteri llegue a la segunda vuelta.  
 
Ahí surge Guillermo Lasso como el triunfador en las primarias de la primera vuelta, porque Lenín Moreno no alcanzó a imponerse en una sola vuelta a pesar de que lo favorecía una dispersión de candidaturas opositoras. Esto quedó tan claro que en la misma noche de la primera vuelta Nebot anunció su apoyo a Lasso, para sacar del fuego sus credenciales de opositor, porque el resultado indicó que si Cynthia no se hubiera lanzado Lasso pasaba en primer puesto a la segunda vuelta y no colgado del medio punto porcentual que le faltó a Moreno. De allí viene el mundillo de aclares y disputas entre Nebot y Lasso que a este análisis no le interesa. 
 
Lo medular es qué va a pasar con un país en crisis económica, partido ahora sí electoralmente en dos, y con el causante de la crisis levantando un vuelo que a todos conviene. Deviene evidente entonces que Nebot irrumpe con esta legitimación ofreciendo a la mitad del país que no votó por Moreno la oportunidad de compartir poder, mientras Lasso se lame las heridas de un fraude que no pudo probar y su bancada de asambleístas luce desorientada respecto a qué papel desempeñar con un gobierno que el binomio Lasso-Páez no reconoce. 
 
En esta perspectiva hay dos hechos en proceso de lenta maduración, la insolvencia del modelo económico y la lista de sobornados por Odebrecht. Los huevos de pascua que deja como herencia el gran timonel a su sucesor, quien en solitario no podrá digerir tremenda herencia. Y él ya lo advirtió con el anuncio de una cirugía mayor, con su estilo de quien dice todo pero parece que no dice nada. Nebot por su parte ya anunció que está preparado a apoyar lo bueno y rechazar lo malo, de acuerdo a los versículos del libro de la sabiduría socialcristiana.
 
Por tanto, se espera un lúcido despertar de quien capitalizó los votos del planeta opositor.