Fantasmas de ida y vuelta | Vistazo

Fantasmas de ida y vuelta

Opinión, Santiago Roldós

Santiago Roldós

Fantasmas de ida y vuelta

Viernes, 24 de Marzo de 2017 - 10:26

Pero desde el troll Mery Bell hasta los estadistas del socialismo del siglo XXI, pasando por cientos de consultores, muchas personas han ido y venido al Ecuador para participar en la infinita autopromoción de Alianza PAIS en estos 10 años, encima con fondos públicos. Pero la discusión no se puede restringir a una problemática legal: se trata tanto de la doble moral antidemocrática de nuestro actual régimen de Partido de Estado, como de la arcaica y miope estrategia de los promotores de Guillermo Lasso. 

¿Para qué Tintori en el Ecuador? ¿Para remarcar los fantasmas de Venezuela, que a su vez remarcan los fantasmas de Brasil y de Argentina, que intimidan a los votantes de centro izquierda para dar el duro paso de votar por Lasso?
 
Escribo desde Salvador de Bahía, al día siguiente del paro nacional contra el último paquetazo del gobierno golpista de Temer, el cual aumenta los años de jubilación hasta el límite de una semi-esclavitud a perpetuidad: 45 años seguidos cotizando en la seguridad social. Y la violencia de los ajustes del mediocre multimillonario Macri reafirma el relato de que, pese a su corrupción, el kirchnerismo al menos salvaguardó derechos inalienables (derechos que Correa pulverizó). 

La campaña de Lasso, que coyunturalmente se ha acercado a organizaciones sociales y partidos de izquierda dispuestos a validar su candidatura, apenas a cambio del retorno de cosas esenciales en una democracia convencional, empezando por la elemental división de poderes, no necesita, ni le es conveniente, agitar fantasmas ni modelos del exterior. Y ello más allá de una mera cuestión de marketing y maquillaje como la contenida en la provocación Tintori. 

Por un lado, no votar por Lasso dada su militancia en el Opus Dei, su procedencia de la Banca y su programa neoliberal apela a la ideología como falsa conciencia. El neoliberalismo nunca se fue del Ecuador, PAIS sólo realizó un cambio de acento vía control del Estado, en una época de recolocación de la crisis mundial cuyos mayores beneficiarios en Ecuador fueron la Banca y los oligopolios más tradicionales. Correa nunca fue un neo keynesiano, sino un neo neoliberal. 

Por otro lado, votar por Lasso, en un país que niega estructuralmente la libertad de elección al imponer el voto obligatorio, no procura validar su programa, sino que paradójicamente intenta recuperar, si no libertades, que ya antes de Correa existieron en forma menguada en nuestro país, al menos sí equilibrios de fuerzas y poderes.
 
En Brasil la resistencia de las organizaciones sociales no fue completamente fagocitada por los gobiernos de Lula y de Dilma. En el Ecuador, en cambio, Alianza PAIS primero cooptó, luego dividió, después arrinconó, y finalmente criminalizó, buscando su destrucción, a las organizaciones que resistieron al neoliberalismo. Tal es la contradicción del Ecuador de hoy: votar por el amigo de José María Aznar augura mejores posibilidades a la creación de un contexto donde no se pulverice a la oposición y se asesine a la resistencia.
 
No hay que irse a Venezuela. Basta preguntar, otra vez, quién mató a José Tendetza.