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Opinión, Gabriel Rovayo

Gabriel Rovayo

Bitcoin

Viernes, 21 de Julio de 2017 - 12:20
Toda esta ola de popularidad alrededor de los bitcoin en las últimas semanas, debido a haber alcanzado una cotización superior a los 3.000 dólares por unidad, se parece mucho al dilema del huevo y la gallina: ¿Quién fue primero? ¿El éxito de los bitcoin o la exposición mediática de los mismos?
 
Es verdad que desde el inicio del siglo XXI, los bitcoin están revolucionando la manera de comprar y vender productos y servicios. Pero es cierto también que en los últimos meses, medios como The Wall Street Journal, Financial Times, CNBC y Bloomberg le han dado gran cobertura al éxito que esta moneda virtual ha reportado.
 
Sin embargo, aunque el panorama del bitcoin es el mejor desde su nacimiento, aún quedan dudas alrededor de su legalidad, su uso, los riesgos que parecería tener. La presencia y éxito del bitcoin data de 2009 aproximadamente, aunque ya en 1999, el ganador del Premio Nobel de Economía, Milton Friedman, había predicho su utilidad y el salto que la economía mundial podría tener gracias a esto.
 
Friedman, en su trabajo “Moneda y Desarrollo Económico”, declaraba haber llegado a la conclusión de que “la única manera de abstenerse de emplear la inflación como método impositivo es no tener Banco Central” y que “una vez que se crea un Banco Central, se pone a punto la máquina para que empiece la inflación”.
 
Pero así como el reciente boom del bitcoin se enfrentó al dilema del huevo y la gallina, esta moneda virtual, ha estado y está envuelta en la dualidad del ángel y el demonio.
 
Hay varias ventajas sobre el uso del bitcoin, como que su falsificación o duplicación es imposible, gracias a un sofisticado sistema de algoritmos. Otro pro es que en su uso no hay intermediarios, pues el sistema está diseñado para que las transacciones se hagan directamente de persona a persona.
 
Otras ventajas tienen que ver con que no pertenece a ningún estado o gobierno y se puede utilizar en todo el mundo, independientemente de las barreras geográficas y políticas. Además, es una moneda divisible que actualmente se puede utilizar hasta con 8 decimales, aunque no hay límite, por lo que en un futuro se podrían utilizar más decimales.
 
Las transacciones son irreversibles y en tiempo real. Su operación es anónima y sus costos de transacción son muy bajos. Además, se acumula en un espacio mínimo como una memoria USB.
 
Pero como toda moneda, el bitcoin tiene otra cara, no positiva, pues si bien es positivo para evitar la pérdida de valor, el que sea deflacionaria podría incentivar su acumulación y por tanto, según el premio Nobel de Economía, Paul Krugman, podría deprimir la economía.
 
Al bitcoin se le acusa de volátil, pues desde su creación ha tenido grandes subidas de precio, lo que hace del bitcoin una moneda atractiva para la especulación.