Una verdadera renovación política | Vistazo

Una verdadera renovación política

Opinión, Carlos Rojas Araujo

Carlos Rojas Araujo

Una verdadera renovación política

Jueves, 01 de Diciembre de 2016 - 14:51

Un proceso electoral no solo sirve para renovar autoridades; su principal objetivo debe ser la renovación de la política. Si bien, la transitoria que el oficialismo puso a última hora, en el trámite de las enmiendas constitucionales de diciembre de 2015, forzó el cambio de varios dignatarios (el Presidente de la República y unos 40 legisladores), todo indica que en estos comicios no habrá una genuina renovación de las prácticas políticas. La construcción de candidaturas de unidad fue una aspiración de los grupos opositores que se cumplió a medias. Paco Moncayo puede decir que en torno a su figura se aglutinaron los partidos y movimientos progresistas; cosa que el centro derecha, con las candidaturas por separado de Cynthia Viteri y Guillermo Lasso, no lo logró. Los esfuerzos de estos tres candidatos por lograr alianzas puntuales terminaron como una muestra de quién tiene más poder e influencia y no como verdaderos acuerdos pragmáticos. Los aliados que perdían Viteri y Jaime Nebot fueron a CREO, bajo el liderazgo de Lasso.

Mientras que el PSC buscó el apoyo de dos alcaldes de Quito del pasado, bien evaluados, para apuntalarse mejor en la Capital de la República. Aún está por verse si la fuerza electoral de Centro Democrático ayuda o no a Moncayo, quien, para muchos analistas, se equivocó al escoger una compañera de fórmula poco conocida en la Costa. En todo caso, el discurso de la unidad pudiera reflotar en una eventual segunda vuelta, si los grupos políticos coinciden en una agenda de gobierno y legislación mínima en materia de fiscalización, reforma política y economía. Es cuestionable que los partidos y movimientos políticos, en estas elecciones, se hayan farandulizado al punto del descaro, quizás como nunca antes.

Desde que se replanteó el sistema de partidos políticos, en 2012, las distintas agrupaciones debían trabajar en una militancia genuina, activa y con objetivos claros. Es decir, forjar a los políticos del futuro. Pero lo que se verá en estas elecciones es un nuevo ‘reality’ con personajes que nada tienen que ver con la tarea legislativa que requiere un país. Poner a cazadores de votos en las papeletas, en lugar de candidatos con una trayectoria de lucha social e ideas claras es haber retrocedido. Ahora, está en manos de los electores –de la población en general– procurar que esa renovación se rechace en las urnas. Los cambios en la política conciernen a la sociedad en su conjunto. Y uno de los puntos en los cuales se deberá ejercer una vigilancia rigurosa tiene que ver con que esta campaña tenga el equilibrio en el uso del aparataje estatal (desde el Gobierno Central, prefecturas y alcaldías) para beneficiar a los candidatos de sus propias tiendas.

Durante 10 años, la queja ha sido permanente debido a que el Presidente en funciones ha sido un candidato a tiempo completo, con la ventaja que le daba su condición de gobernante. Hace cuatro años un candidato a la Presidencia dijo que mientras él se movilizaba en bus, el Mandatario lo hacía en helicóptero. ¿Pasará lo mismo con el binomio de Alianza PAÍS, integrado por un vicepresidente en funciones?