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China: Seducción oriental

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China: Seducción oriental

Rapallo
Martes, 14 de Marzo de 2017 - 17:49
Si bien Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos y Catar en algún momento se convirtieron en mercados exóticos donde los futbolistas aceptaban jugar para cerrar sus carreras a cambio de exhuberantes contratos, hoy China cambió (y mejoró, probablemente) esa dinámica, a pesar de contar con una liga profesional creada hace poco más de 20 años.
 
Los ejemplos son contundentes. Mientras en 2003, Gabriel Batistuta, figura de la Selección Argentina e ídolo de la Fiorentina italiania, dejaba el fútbol europeo a sus 34 años para enrolarse al club Al Arabi, de Catar, con un contrato de 8 millones de dólares por dos temporadas; a finales de 2016 la Premier League inglesa perdía a una de sus figuras emergentes: un joven de 25 años que pertenece al Chelsea y que es el 10 de Brasil.
 
Óscar, quien también jugó en Sao Paulo e Internacional en su país, fichó por el club Shanghai SIPG de China. Aunque su entrenador en el Chelsea, el italiano Antonio Conte, indicó que se trataba de un jugador valorado en su equipo, más pudieron los casi 74 millones de dólares que pagaron los chinos por su fichaje.
 
Finalmente, todos ganaron: Chelsea recuperó la inversión que hizo en su momento por Óscar (pagó más de 40 millones de dólares al Inter de Brasil), mientras el jugador firmó un contrato por cuatro temporadas con un sueldo anual de 24 millones de dólares. Esto lo convirtió en el tercer futbolista mejor pagado en el mundo, por encima de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo.
 
 
Antes de él solo se ubica Neymar, quien renovó hace poco su contrato con el Barcelona de España; y Carlos Tévez… Sí, este argentino de 32 años, figura de Boca Juniors aún en alto nivel competitivo y que, también a finales del año pasado, fichó por el Shanghai Shenhua. Si bien su pase no fue alto, su sueldo es el mayor en el fútbol mundial: 40 millones de dólares por año.
 
El poder económico de China es notorio: contribuyó en un 39 por ciento con el crecimiento económico mundial en 2016, según una estimación del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta dinámica le permitió colocar diversas inversiones en un sinnúmero de sectores que apuntan a desarrollar, como en este caso es el fútbol.
 
Por ejemplo, para la temporada 2016/2017, invirtió más de 600 millones de dólares en la compra de derechos deportivos de futbolistas. En ese rubro se contabilizan a Tévez y Óscar, pero también a otras estrellas vigentes como el brasileño Hulk, de 30 años, que fue adquirido al Zenit de Rusia en 68 millones de dólares); al año recibe 20 millones de salario.
 
Más allá del dominio económico de este país asiático, este fútbol depende, sobre todo, de los grupos empresariales que van detrás de la jugada esperando meter muchos goles. En ese país, todos los clubes pertenecen a holdings corporativos de renombre. Por ejemplo, el Guangzhou Evergrande pertenece en un 60 por ciento a la promotora inmobiliaria Evergrande Real Estate y lo restante a la firma de ecommerce Alibaba.
 
Otros casos son los del Shanghai SIPG, que pagó las millonarias compras de Óscar y Hulk; este club es propiedad de la empresa pública SIPG, que opera las terminales del Puerto de Shanghai. Mientras el Shanghai Shenhua, que tiene a Tévez en su plantel y a los colombianos Freddy Guarín (ex Inter de Milán, por ejemplo) y Giovanni Moreno (talentoso volante ofensivo),  forma parte de los bienes del grupo Greenland, con negocios en construcción, finanzas, entre otros sectores.
 
 
Pero ese poderío económico es un arma de doble filo para el fútbol mundial: quizá estos onerosos contratos provoquen, en algún momento, una burbuja que acabe con el torneo de ese país, como ya sucedió en EE.UU. en la época de Pelé y Franz Beckenbauer. Por eso la Asociación China de Fútbol (ACF) comunicó que se limitarán los sueldos “irracionales” que se han dado en los últimos años.
 
El organismo indicó, a mediados de enero, que establecerá un porcentaje sobre el total del gasto para el salario de los jugadores. Y que controlará el alto gasto en fichajes a través del cobro de un porcentaje de esas grandes contrataciones.
 
El objetivo final en China es que el fútbol adquiera mayor relevancia para sus habitantes, y al mismo tiempo mejorar el talento de sus futbolistas con estrellas de primer nivel jugando su torneo. EE.UU. lleva varios años con un plan similar, con la Major League Soccer (MLS), pero ha tenido resultados modestos versus las inversiones realizadas; mientras Catar, Arabia y Emiratos parecen que perdieron la batalla. ¿Podrá China emerger en el fútbol mudial?